sábado, 17 de mayo de 2014

Demons





A veces, lo único que quieres es estar solo


Anda por el pasillo de la empresa. Todos lo observan pasar entre desconcertados y confundidos, y más de una mujer lo ha mirado ya de arriba a abajo, pero se mantiene recto y serio hasta llegar a despacho, donde lo espera su nueva secretaria.

-Señor Romero – lo saluda esta mientras pasa a su lado al interior de la enorme habitación.

No se digna siquiera a contestar ni a saludarla, pero asiente, complacido por el respeto que parece que ella siente por él.

-¿Este es el despacho de tu jefe?

-Sí, efectivamente.

Se acerca al enorme escritorio de madera oscura y acaricia el asiento de cuero negro antes de sentarse en él secamente, sin hacer ningún tipo de ruido.
Observa todo lo que tiene delante de él.

-¿Quién es la chica de la foto? ¿Una sobrina?

-Es su novia, señor.

-Oh, vaya. Parece que Rubén tiene gustos que están mal vistos en nuestra sociedad actual.

La joven se tensa, puede notarlo en su espalda y sus hombros, pero no dice nada.

-¿Quiere algo más señor?

-No, gracias, puede irse. La avisaré si necesito saber algo.

La secretaria asiente y sale del despacho muy recta.
Le gusta. Toda la empresa le encanta de echo.

Gira el asiento para poder ver la cristalera de detrás y contempla como la ciudad va despertándose.

Ahora, el trabajo es suyo.

***

-¿Qué le ha pasado al jefe? - pregunta uno de los empleados en la cafetería lo suficientemente alto como para que todo el mundo lo escuche.

Rápidamente, el silencio se hace y todos dirigen la mirada hacia la secretaria del hombre en cuestión, que bebe tranquilamente su café.

-Está de baja por depresión – dice ella sin atreverse a mirar a nadie a los ojos.

-¿Qué ha pasado? - pregunta una mujer regordeta que se sienta rápidamente a su lado.

-Su novia lo ha dejado.

El silencio dura unos segundos más antes de que todo el mundo exclame en un murmullo realmente ensordecedor.

-¿Su novia era aquella niña que podría ser su hija?

-No me esperaba que pudiera deprimirse por algo así.

-Quizá estaba muy enamorado de ella.

En ese momento, un hombre trajeado y con expresión muy seria atraviesa el pasillo y se coloca en la entrada de la cafetería.

-Buenos días a todos. Como ya sabréis, vuestro anterior jefe, Rubén, no vendrá por unas semanas, quizá unos meses – empieza a decir el hombre – Os pediría que todo vaya bien durante ese tiempo en el que yo haré su trabajo, pero sé que será así. Dentro de una hora, vendrá un jefe muy importante de nuestra empresa en China, y necesito que todo sea perfecto. Cuento con vosotros.

Unos segundos más tarde, la secretaria y él desaparecen de la cafetería en el mayor de los silencios.

-¿Unos... meses?

***

Se sienta en su sitio y empieza a sacar su material para la clase de tecnología-taller.

El resto de los alumnos demuestra estar mucho más excitado que ella por la idea de cortar y pintar madera.
Una chica no tarda en acercársele.

-¿Ainoa?

-Buenos días – saluda secamente ella.

La chica tiene que luchar por no dar un paso hacia atrás.

-¿Qué te ha pasado? Tienes una pinta horrible.

Estrella se une a ellas en ese momento.

-Aino, hoy no iré a clase hasta la última hora, ¿de acuerdo? Me he unido a la excursión al teatro con los de segundo.

-Pásalo bien - dice ella sin pensar en el penoso tono de voz con el que habla.

-Mejórate – le dice su amiga con una sonrisa triste.

-Lo haré.

La otra chica sigue mirándola sin entender.

-Sea lo que sea... - empieza a decir ella algo contrariada - ...espero que te mejores también.

-Muchas gracias.

Su compañera la abraza y la deja sola.

Realmente, es lo único que quiere. Eso, y que nadie sepa lo que le pasa. 

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